domingo, 14 de diciembre de 2008

Ayer, ese día lleno de preguntas




Ayer estaba convocada en diversas ciudades del estado concentraciones que demostraran la repulsa de la ciudadanía ante los ataque homófobos de Vaticano, en este caso por no querer ratificar la propuesta francesa de despenalización de la homosexualidad y liderar la ofensiva en contra. Por lo que tengo entendido, en Donostia a la tarde hubo los mismos o incluso más manifestantes que en Madrid (no tengo datos de las demás ciudades), y en ambos casos poca gente. Tras reflexionar, tras dar vueltas, me vienen una serie de preguntas a la cabeza:

¿Dónde estaba la gente? Es decir, cualquier con dos dedos de frente sabe que estas últimas declaraciones son graves, y eso es ya bastante teniendo en cuenta que la iglesia nunca nos ha tratado con respeto. ¿Qué pasa con la gente? ¿Por qué no se moviliza? Y es más, las asociaciones que cuentan con tantos socios ¿cómo no consiguen movilizar a sus bases? Y no es que vaya a cargar ahora las tintas contra estos grupos, sino contra el propio modelo. Algo falla.

La ampliación del código civil para personas del mismo sexo parece que ha hecho que cierto activismo muera de éxito, de tal manera que ni se siguió apenas luchando contra la discriminación legal que seguían (y siguen) sufriendo las personas transexuales. Y poco a poco la llama se va apagando. El 28J sigue llamando gente, pero ese mix equilibrado de festividad y reclamación pierde su peso a favor de la festividad, propiciado por muchas agencias de viaje que lo consideran un destino de vacaciones más. Sinceramente, no vería esto mal, es decir, como si lo grandes orgullos se convirtieran en el referente estival de libertad, fiesta y música, si todo estuviera resuelto. Es más, ojalá llegue ese día; pero mientras, no debemos abandonar el espíritu de lucha, porque hay mil temas abiertos, que deben tenerse en cuenta y obligar a las asociaciones y a la ciudadanía a sentarse, reflexionar, hacer autocrítica, y retomar la reclamación como sea. Porque quizás lo que haga falta sea una manera nueva de enganchar a las personas, o no. Yo no tengo la respuesta, pero sí me hago la pregunta.

Y por último ¿Dónde estaban los heteros? Las organizaciones sindicales, las laicas, etc. No aparecieron y apoyaron las concentraciones, lo cuál hubiera aumentado el número de participantes. Eso significa que a) no hemos calado el mensaje de la discriminación real fuera del colectivo y b) aquí nadie se da cuenta que el enemigo es común, y que la encíclica sobre ciencia del Vaticano es perjudicial para todos. Si hoy saliera una manifestación de médicos o científicos en contra de ella yo me uniría ¿Por qué al revés no?

6 comentarios:

Julen dijo...

Un texto muy acertado y oportuno. Es lo que pensamos mucha gente. Cualquier fiesta moviliza a más personal "entendido". Nuestro activismo (casi) nunca ha contado con apoyo externo y muy poco con el interno. Y, sin embargo, me parece que ya no es cuestión de número. Allí estábamos quienes estábamos. Y denunciando lo que se debe. Y sobre todo en un acto solidario con quienes sufren todavía la "penalización" por ser (o parecer) "diferentes". ¡Como si se pudieran penalizar los sentimientos!
Besos,
Julen

Deabrutxiki dijo...

Ahí le has dado; por lo menos espero que sirva para algo. Aunque un poco de ayuda de los medios de comunicación ayudaría

Carlos Alberto Biendicho López dijo...

Totalmente de acuerdo contigo.
Y con lo que habitualmente dices en DM.
Besos
Carlos Alberto Biendicho

Deabrutxiki dijo...

Muchas gracias por tu palabras Carlos, Espero que cada día seamos más quienes opinemos así

Yosu dijo...

Al final lo que cuenta es la línea o parrafito que te dedica el periódico del día después.
Si en SS te pareció escaso el seguimiento, en este rincón de la meseta (por frío, por mentalidad o por fechas, vaya usted a saber) no hubo ni el gato.

Deabrutxiki dijo...

aquí chupamos lluvia para rato.... Pero a estas alturas hay ciertas cosas que no nos detienen a algunos