
Ojalá pudiera llegar el día en que pudiéramos bajar la guardia, pero no, hoy por hoy eso es imposible. Y para muestra un botón. Ayer realizando u na búsqueda en la librería Elkar de la calle Fermín Calbetón me entontré con este libro en una de las secciones destacadas, y en serio, me puso mal.
Estoy acostumbrado a ver en librerías libros de toda clase, incluyendo esos mataárboles firmados por personajes como Aznar y compañía, o manuales de neoliberalismo puro, y es algo que asumo con, quizás demasiada, naturalidad, en un creencia firme que la censura debe ser un mal recuerdo. Pero esto ya me toca las narices, porque una librería tan importante no debería tener destacado este libro, y ni siquiera en catálogo (pero menos aún donde estaba que te pegaba en las narices aunque no quisieras). La contraportada del libro aseguraba sin que le temblara la letra que la eliminación por parte de la APA de la homosexualidad como enfermedad mental impidió que muchas personas pudieran acceder a esas terapias de reconversión que tanto necesitaban.
Simplemente intolerable que esa bazofia, porque no es literatura ni nada parecido, esté al alcance de cualquier persona que esté sufriendo, no por ser gay, sino por vivir en una sociedad heterocentrista, y piense que es la solución.
Por mi parte, espero que la librería elimine esos libros de su catálogo, o quizás es el momento en que deberíamos unirnos para evitar estas situaciones. ¿Hacemos algo?



