lunes, 29 de mayo de 2006

shameless

He estado pensando estos días sobre el post que publiqué hace poco sobre las declaraciones del ministro polaco acerca del encuentro que tuvo lugar en Rycerka Gorna y los piropos que nos dedicaba. De alguna manera macabra o retorcida, así como funciona mi mente me siento orgulloso. Y es que no todos los días las actuaciones de uno hacen que una de las mayores personalidades de su país haga declaraciones. Es más esas palabras me han inspirado, me han hecho ver que voy por el buen camino y que aún queda mucho por hacer. Me hace ver que todo aquello que aprendí sobre mis compañeros búlgaros y polacos sobre todo, ya que en Estonia la situación parece diferir, es una auténtica lucha.

Cuando en España se aprueba una ley de corte burgués parece que todos los problemas que los colectivos LGTB así como las personas activistas han denunciado por años desaparecen de un plumazo y la realidad vuelve a ser empañada por aquellos que dan un puesto de ejecutivo al sindicalista para que deje de protestar e ignore como sus antiguos compañeros siguen siendo apaleados. Y lo peor es que parece que han conseguido su objetivo, además del extra de que ahora todo el mundo conoce mejor que nunca a la iglesia, haciendo que quienes los teníamos calado no nos sorprendiéramos y que el resto se replanteara las cosas de una manera errónea. La lucha no ha hecho más que comenzar, pues el dolor de muchas personas es grande, incluso en este país que parece que logra que la homofobia desaparezca a base de retoques como una vulgar corista hace desaparecer los estragos de la edad con bisturí, ese dolor de todas aquellas personas que no paran de recibir modelos únicos y exclusivos de comportamiento, aquellas personas que tienen miedo de verse en la calle, aquellas personas que no dan la mano a aquella persona a la que quieren dársela porque un rapado puede hacer que sea la última.

Como he dicho, las palabras de este señor me han inspirado. Pero por supuesto que mi vida no va a consistir en ir fastidiándole a él, sino en conseguir que los derechos de todas las personas sean los mismo (y me refiero a derechos importantes y vitales), pero eso sí, no evitaré esbozar una sonrisa cuando él, el papa nazi o cualquiera de estas personas que hablan en nombre de su absoluta falta de vergüenza se jodan bien jodidos (por muy poco profesional que quede escribir esto)

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