domingo, 11 de enero de 2009

NI UNO MÁS



Nunca he sido de esas personas que le gustan los titulares grandilocuentes, ni de los que le gusta el impacto; más bien creo que la vida se hace poco a poco y los grandes logros de la vida saben bien cuando están formados por pequeñas batallas y encuentros entre personas queridas. Pero hoy no me resisto, y me fastidia que tenga que ser la segunda entrada de este años (aunque incluso debería haber sido la primera).

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y si no deseo a quienes justifican lo que encabeza esta lo mismo, es porque, por suerte, carezco de la bajeza moral que ellos poseen. Eso sí, les deseo que imágenes como esta no desaparezcan jamás de sus vidas

2 comentarios:

Yosu dijo...

Quizás el peligro venga no tanto de las bombas con sus efectos como de la fuerza de la costumbre.
El asco es un sentimiento que te obliga a endurecer la piel hasta extremos inauditos, por eso arrinconamos tanto horror en algún hueco de nuestra propia vergüenza para sobrellevarlo.
Sólo así se entiende que de forma compulsiva nos echemos todos a la calle en momentos concretos y puntuales y, una vez pasada la "moda" o la premura del noticiario, volvamos a hacer vida normal sin caer en la cuenta de que esto sigue exactamente igual que cuando tanto nos escandalizaba.
Es pura supervivencia; pero asquea.
Además, descendiendo a la explicación que nos ayude a entender lo que pasa encontramos posturas tan en blanco y negro que, al final, nadie se entera de nada. O filojudíos o filopalestinos. Y en medio nada.
Si se te ocurre decir que Israel ha lanzado esta ofensiva (que no guerra, me niego a llamar a esto así porque incluso en ese paradigma de barbarie hay sitio para ciertas normas que aquí no se dan) por cuestiones de política interior (estimación del voto...) te llaman filoterrorista.
Si dices que Hammás podía dejar de hacer el "caldo gordo" a los extremistas judíos deteniendo los ataques con morteros te llamarán sionista y no sé cuántas cosas más.
Pero nadie se pregunta, y menos aún se responde, por qué los países de la zona están haciendo lo que están haciendo.
Entre el juego de alianzas y de intereses que se traen, al final todo depende de los intereses comunes de ciertos grupillos: gobiernos de Jordania, Egipto, Siria y Líbano (si es que en este último hay algo que pueda llamarse "gobierno") que ven en Hammás una amenaza y prefieren que el trabajo sucio se lo haga Israel.
Por otro lado la guerra civil no declarada entre palestinos situa a la ANP en esa misma onda.
El problema es que en medio están siendo asesinadas, repito ASESINADAS personas civiles ajenas a estos entramados de intereses y que bastante tienen con sobrevivir en un día normal.

Deabrutxiki dijo...

Me gusta el análisis que haces. Está bien esa invitación a dejar de lado el maniqueísmo y las modas baratas de me uno a este o a los otros. Evidentemente los ataques de Hamas no justifican la ofensiva israelita como nos quieren hacer creer algunos medios de comunicación, pero tampoco vale la pena alegrarse por la muerte de judios (que están revelándose en contra de todo esto). Hay que sentarse, reflexionar por qué (y gracias a quién) esto sucede y cuál es la mejor solución en estos momentos, que, ante todo, respete los derechos humanos y la dignidad de las personas.