lunes, 28 de agosto de 2006

Agosto II

Los días empiezan a dejar detrás su estela brillante; cada vez más cortos ofreces su cuello a la noche para que los devore mientras descansan en su lecho, fríos pero ya sin dolor. Las lunas llenas reclaman a sus hombres lobo salir de las guaridas, reclaman al estival juego de la luz, reclaman su ansia de vivir, mientras este se esconde lejos del peligro, esperando que las horas del día vuelvan a estar de su lado.

Las sombras superan en número a sus enemigos e intentan atacarles como más les puede doler, es decir, entrando dentro de ellos. Pero los soldados de la luz no rinden a la batalla, saben que el ocaso que ahora viven sólo puede significar el alba mañana

2 comentarios:

José L. Serrano dijo...

he llegado aquí siguiendo enlaces y me alegro.

visita nuestra taberna del mar, yo creo que te va a gustar

saludos

Deabrutxiki dijo...

Pues sí, me he acercado a la taberna del bar y he podido comprobar que sigue existiendo el buen hábito de sentarse y contar historias los unos a los otros.
A partir de ahora me acercaré más a menudo a la taberna y tomar una cerveza mientras escucho las historias que allá se narran.
Un saludo