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sábado, 26 de febrero de 2011

Cabáret trágico (Alejandro Jodorowski)


PROLOGO
(De espaldas a los espectadores, sentados en dos filas como en un avión, A, B, C, D, E y F. Desde el fondo y hacia
el público avanza G.)
G.- (Sonriente, hipócrita.) Una tormenta se aproxima. Amarren sus cinturones de seguridad. ¿Ya saben inflar los
chalecos salvavidas? ¿Saben ponerse las máscaras de oxígeno? ¿Tienen un buen seguro de vida? Si no es así pueden
hacerlo aquí mismo en el avión, aún es tiempo. Como han perdido la memoria, les advierto que han sido
transbordados en el aire, de una nave a la otra, y que sus procedencias nos son totalmente desconocidas. Por otra
parte, lo sentimos mucho, no podemos comunicarles nuestro destino porque es secreto. ¿Cuánto tiempo volaremos?
¿Algunas horas, semanas, meses, años? En la parte trasera de la nave tenemos una pequeña oficina de pompas
fúnebres con un horno crematorio. Cada pasajero, en el respaldo de la silla delantera, puede encontrar una
enciclopedia de juegos para matar el tiempo, un sobre con una lista de identidades falsas y un manual de originales y
divertidos suicidios. Les deseamos una excelente tempestad con muchos agradables saltos.
(G se sienta. Los seis actores restantes, siempre de espaldas al público imitan que buscan el sobre. C gira y frente a
los espectadores lee una lista que saca de un sobre.)
C : Paranoide... Esquizofrénico... Ciclotímico... Masoquista... Neurótico común... Mitómano... Coprófago..
¡Coprófago, eso es! Felizmente tenemos derecho a elegir nuestra locura

sábado, 27 de noviembre de 2010

Porque no hay que prohibirse sufrir por amor


Extracto de la obra teatral: Perro muerto en tintorería
Autora: Angélica Liddell

El día en que los hombres y las mujeres se prohíban a sí mismos sufrir por amor,
ese día no querré pertenecer a lo humano,
porque ese día se fusilará más,
se firmarán más penas de muerte,
morirá más gente de hambre y de sed,
ese día ya no podrá hacerse la revolución,
porque hay que decir «te querré siempre»
para hacer la revolución.
Pero el día en que los hombres y las mujeres se prohíban a sí mismos sufrir por
amor,
ese día sólo se matará.
Porque los tibios,
cargados de bostezos y de egoísmo,
sólo desean salvarse a sí mismos
y parirán crueldad y viento.
Te pegarán un tiro por ver películas de Pasolini,
de Godard,
de Fassbinder,
de Bresson,
de Antonioni,
de Bergman,
de Guédiguian,
de Cassavetes,
de Kieslowsky,
de Won Karwai.
Te pegarán un tiro
y bostezarán mientras les hablas de un sueño.
Bostezarán.
Ojalá fueras frío o caliente,
mas porque eres tibio,
y no eres caliente ni frío,
estoy aquí para vomitarte de mi boca,
dice el Apocalipsis.
Me quedo con los que hicieron política hablando del amor.
El que tenga oídos, oiga.